viernes, 27 de marzo de 2009

El lobo y el perro

Un lobo flaco y hambriento, encontró por casualidad a un perro bien nutrido. Luego de detenerse para cambiar el saludo, preguntó el lobo:
— ¿De dónde vienes que estás tan lúcido? ¿Qué comes para estar de tan buen ánimo? Yo, que soy más fuerte, me muero de hambre.
— Igual fortuna tendrías que yo — respondió el perro —, si quisieras prestar a mi amo los mismos servicios que yo le presto.
— ¿Qué servicios son estos? — preguntó el lobo.
— Guardar su puerta y defender de noche su casa contra los ladrones.
— ¡Bien! Estoy dispuesto; ahora sufro las lluvias y las nieves en los bosques arrastrando una vida miserable. Cuánto más fácil me sería vivir bajo techo y saciarme tranquilo con abundante comida!
— Pues bien — dijo el perro —, ven conmigo.

Mientras caminaban, vio el lobo el cuello pelado del perro por causa de la cadena.
— Dime, amigo — le dijo —. ¿De dónde viene eso?
— No es nada.
— Dímelo, sin embargo, te lo suplico.
— Como les parezco demasiado inquieto — repuso el perro —, me atan de día para que duerma cuando hay luz y vigile cuando llega la noche. Al caer el crepúsculo ando errante por donde me parece. Me traen el pan sin que yo lo pida; el amo me da los huesos de su propia mesa; los criados me dan los restos y las salsas que ya nadie quiere. De modo que, sin trabajo, se llena mi barriga.
— Pero si deseas salir y marcharte donde quieras, ¿te lo permiten?
— No, eso no — dijo el perro.
— Pues entonces — contestó el lobo — goza tú de esos bienes porque yo no quisiera ser rey a condición de no ser libre.

Fábula de Fedro

1 comentario:

Sil dijo...

Ha sido la eleccion del lobo.
Metáfora de los idealistas de la libertad a cualquier precio.
Difícil blanco o negro.... gris ???
PRECIOSO.
ABRAZOS.