jueves, 26 de marzo de 2009

El caballo

Un califa de Bagdad llamado Al-Mamun poseía un hermoso caballo árabe con el que estaba encaprichado el jefe de una tribu, llamado Omah. Este jefe le ofreció al califa un gran número de camellos a cambio pero Al-Mamun no quería desprenderse del animal. Esto encolerizó a Omah de tal manera que decidió conseguir el caballo por medio de una trampa.

Sabiendo que Al-Mamun solía cabalgar por cierto camino, Omah se tendió a su costado, disfrazado de mendigo y simulando estar muy enfermo. Como el califa era un hombre de buenos sentimientos, al ver al mendigo sintió lástima de él, desmontó y se ofreció a llevarlo a un hospital. — Por desgracia — se lamentó el mendigo —, llevo tres días sin comer y no tengo fuerzas para levantarme.

Entonces, Al-Mamun lo alzó del suelo con mucho cuidado y lo subió a su caballo, con la idea de montar él a continuación. Pero en cuanto el falso mendigo se vio sobre la silla, salió huyendo al galope mientras Al-Mamun corría tras él y le gritaba que se detuviera. Una vez que Omah se distanció lo suficiente de su perseguidor, se detuvo y comenzó a hacer caracolear al animal.
— ¡Está bien, me has robado el caballo! — gritó Al-Mamun — ¡Ahora sólo tengo una cosa que pedirte!
— ¿De qué se trata? — preguntó Omah también a los gritos.
— ¡Que no le cuentes a nadie cómo conseguiste el caballo!
— ¿Y por qué no he de hacerlo?
— ¡Porque quizás un día haya un hombre realmente enfermo tendido junto al camino y, si la gente se ha enterado de tu engaño, tal vez pase de largo y no le preste ayuda!

Cuento popular árabe

1 comentario:

Sil dijo...

Cuánta grandeza en la moraleja de tu cuento.
PRECIOSO.
ABRAZOS.