domingo, 1 de febrero de 2009

La discusión

Había una vez, en un templo del norte de Japón, dos monjes budistas. El mayor era un hombre sabio pero el menor, además de tuerto, tenía muy pocas luces.

Cierto día, llegó un monje errante y pidió alojamiento, desafiándolos a una discusión sobre la doctrina religiosa. Tal como era la tradición, si los vencía en el debate tendría derecho a permanecer en el templo. Si no, debería seguir viaje.

El mayor, cansado por sus tareas, encomendó al menor que lo reemplazara, pero desconfiando de su inteligencia le recomendó que se mantuviera en silencio. Así pues, el monje menor y el forastero fueron a la puerta del templo y se sentaron.

Poco después, el viajero se levantó, fue adonde estaba el monje mayor y le dijo:
— Tu joven hermano es una persona extraordinaria. Me ha vencido.
— Cuéntame el diálogo — pidió el monje.
— Bien — dijo el viajero —, primero levanté un dedo, representando al Buda, el iluminado. Él levantó dos dedos, significando al Buda y su doctrina. Entonces, yo levanté tres, dando a entender al Buda, a su doctrina y al conjunto de sus seguidores. Pero él sacudió ante mi cara el puño cerrado, indicando que los tres constituyen una única realización. De esta manera, él ganó y yo no tengo derecho a permanecer aquí.

Dicho esto, el viajero partió. Un momento después, se acercó corriendo el monje menor.
— Entiendo que ganaste el debate — le dijo su compañero más viejo.
— ¡Qué ganar ni ganar! ¡Voy a molerlo a golpes!
— Cuéntame cómo fue.
— Pues, apenas me vio, levantó un dedo, insultándome porque tengo un solo ojo. Por cortesía yo levanté dos dedos, en señal de congratulación porque él tuviera dos. Pero ese infeliz malcriado levantó tres dedos, haciendo notar que no teníamos más que tres ojos entre los dos. Entonces me enfurecí y levanté el puño para pegarle, pero él salió corriendo y así terminó el debate.

Cuento de la tradición budista zen

1 comentario:

Sil dijo...

Evidentemente, a veces ganar, solo es cuestión de suerte !!!

Un saludo.