jueves, 13 de agosto de 2009

Incendio

La casa de Nasrudín estaba ardiendo y él subió al tejado para ponerse a salvo. Entonces, llegaron unos amigos y se reunieron en la calle, sosteniendo una manta mientras le gritaban:
— ¡Salta, mullah, salta!
— ¡Ni hablar! — repuso éste —. Os conozco demasiado y sé que, si salto, retiraréis la manta y me estrellaré.
— No seas estúpido, mullah. Esto no es ninguna broma. ¡Salta!
— ¡No! — repuso Nasrudín —. ¡No confío en ninguno de vosotros! Dejad la manta en el suelo y saltaré.

Cuento de la tradición sufí.

No hay comentarios: