viernes, 17 de abril de 2009

La no violencia

Una serpiente había mordido a tantos habitantes de la aldea que eran muy pocos los que se atrevían a aventurarse en los campos. Pero era tal la santidad del Maestro, que se corrió la noticia de que había domesticado a la serpiente y la había convencido de que practicara la disciplina de la no violencia.

Al poco tiempo, los habitantes de la aldea descubrieron que la serpiente se había vuelto inofensiva. De modo que se dedicaron a tirarle piedras y a arrastrarla de un lado a otro, agarrándola por la cola.

El pobre y apaleado reptil llegó una noche hasta la casa del Maestro para quejarse. El Maestro le dijo:
— Amiga mía, has dejado de atemorizar a la gente y eso no es bueno.
— ¡Pero si fuiste tú quien me enseñó a practicar la disciplina de la no violencia!
— Yo te dije que dejaras de hacer daño, no de silbar.

Cuento de origen desconocido

1 comentario:

Sil dijo...

Ese tipo de no violencia es el que debemos practicar las mujeres...

PRECIOSO !!!
BESOS