lunes, 20 de abril de 2009

El ciervo soñado

Un leñador de Cheng se encontró con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que otros lo descubrieran, lo enterró en el bosque y lo tapó con hojas y ramas.

Poco después, olvidó el sitió donde lo había ocultado y creyó que todo había ocurrido en un sueño. Lo contó como tal a toda la gente. Pero entre los oyentes hubo uno que no creyó que se tratara de un sueño. Fue a buscar al ciervo escondido y lo encontró. Lo llevó a su casa y le dijo a su mujer:
— Un leñador soñó que había matado un ciervo y olvidó dónde lo había escondido. Ahora yo lo he encontrado. Este hombre sí que es un soñador.
— Tú debes haber soñado que viste a un leñador que había matado un ciervo. ¿Realmente crees que hubo un leñador? Pero como aquí está el ciervo, debe ser verdad — dijo la mujer.
— Aun suponiendo qué encontré al ciervo por un sueño — contestó el marido —, ¿a qué preocuparse averiguando cuál de los dos soñó?

Aquella noche, el leñador volvió a su casa pensando todavía en el ciervo, y realmente soñó. En el sueño, vio quién lo había encontrado. Al alba fue a casa del otro y encontró al ciervo. Ambos discutieron y fueron ante un juez, para que resolviera el asunto. El juez le dijo al leñador:
— Realmente mataste un ciervo y creíste que era un sueño. Después soñaste realmente y creíste que era verdad... El otro encontró el ciervo y ahora lo disputa, aunque su mujer piensa que soñó que había encontrado un ciervo. Pero como aquí está el ciervo, lo mejor es que lo repartan.

El caso llego a oídos del rey Cheng, quien dijo:
— ¿Y ese juez no estará soñando que reparte un ciervo?

Cuento popular chino

1 comentario:

Sil dijo...

A veces ocurre que nos cuesta distinguir qué fue primero, si la realidad o lo que imaginamos.
Incluso atribuimos sueños a cosas que nos pasaron, y cosas que nos pasarán ...hmmmm
qué caso difícil éste..!!

BESOS