miércoles, 17 de junio de 2009

El profeta que gritaba

Una vez llegó un profeta a una ciudad con el fin de convertir a sus habitantes. Al principio la gente lo escuchaba cuando hablaba, pero poco a poco se fueron apartando, hasta que no hubo nadie que escuchara, sus palabras.

Cierto día, un viajante le dijo al profeta:
— ¿Por qué sigues predicando? ¿No ves que tu misión es imposible?

Y el profeta le respondió:
— Al principio tenía la esperanza de poder cambiarlos. Pero si ahora sigo gritando es únicamente para que no me cambien ellos a mí.

Cuento de Anthony de Mello.

1 comentario:

MÓNICA dijo...

El buscador de la verdad no evalua los resultados solo lo hace por amor a la verdad y mantenerse en ese camino sin volver al rebaño es tarea de iluminados o de leones como describia Niestzche.
un beso para tu alma