viernes, 8 de mayo de 2009

El grano de arroz

Un día, un pobre hombre que vivía en la miseria y mendigaba de puerta en puerta, vio un carro de oro que entraba en el pueblo llevando a un rey sonriente y radiante. El pobre se dijo de inmediato:
— Se ha acabado mi sufrimiento; se ha acabado mi vida de pobreza. Este rey de rostro dorado ha venido aquí por mí. Me cubrirá de migajas de su riqueza y viviré tranquilo.

En efecto, el rey, como si hubiese venido a ver al pobre hombre, hizo detener el carro a su lado. El mendigo, que se había postrado en el suelo, se levantó y miró al rey, convencido de que había llegado la hora de su suerte. Entonces el soberano extendió su mano hacia él y dijo:
— ¿Qué tienes para darme?

El pobre, muy desilusionado y sorprendido, no supo qué contestar. "¿Es un juego lo que el rey me propone? ¿Se burla de mí?”, pensó.

Entonces, al ver la persistente sonrisa del rey y su luminosa mirada, el hombre metió su mano en la alforja, que contenía unos puñados de arroz. Tomó un grano de arroz, uno solo, y se lo dio al rey, que le agradeció y se fue, llevado por unos caballos sorprendentemente rápidos.

Al final del día, al vaciar su alforja, el pobre encontró un grano de oro. Entonces se puso a llorar diciendo:
— ¡Qué estúpido fui! ¡Por qué no le habré dado todo mi arroz!

Cuento popular hindú

1 comentario:

Sil dijo...

Comprendo la desazón del mendigo, pero era imposbile adivinar el resultado !!!!
ABRAZOS.